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9780060841294

Como Hablar para que los Adolescentes Escuchen y Come Escuchar para que los Adolescentes Hablen

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  • ISBN13:

    9780060841294

  • ISBN10:

    006084129X

  • Format: Paperback
  • Copyright: 2009-08-04
  • Publisher: HarperCollins Publications
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Summary

Vivir con un adolescente puede ser abrumador. A veces es como si nuestros niños cariñosos se convirtieran de la noche a la mañana en adolescentes independientes, con sus propios pensamientos, gustos y valores. Hoy en día, los jóvenes están creciendo en un mundo más cruel, más materialista, más sexual y más violento que antes. ¿Qué se debe hacer? Tras muchos años de investigación, conferencias y comentarios que han recibido, Faber y Mazlish, autoras del clásico bestseller Cómo Hablar para que los Niños Escuchen y Cómo Escuchar para que los Niños Hablen, han desarrollado una innovadora forma de mantener un diálogo abierto y respetuoso entre padres y adolescentes, una estrategia que le pone frenos al conflicto, reduce frustraciones y fomenta conversaciones acerca de las drogas, el sexo y otros temas difíciles y de actualidad.

Table of Contents

Como Surgio Este Libro xv
Nota del Autor xxi
Lidiando con los Sentimientos
1(34)
Todavia Estamos ``Asegurandonos''
35(34)
Castigar o no Castigar
69(26)
Resolviendolo Juntos
95(24)
Conociendo a los Chicos
119(10)
Sobre Sentimientos, Amigos y Familia
129(14)
Padres y Adolescentes Juntos
143(28)
Lidiando con el Sexo y las Drogas
171(26)
La Proxima Vez... 197(4)
Lecturas Adicionales que Pueden Ser Utiles 201(4)
Para Aprender Mas 205(2)
Indice 207

Excerpts

Cómo Hablar para que los Adolescentes Escuchen y Cómo Escuchar para que los Adol

Capítulo Uno

Lidiando con los Sentimientos

No sabía qué esperar.

Mientras corría desde el estacionamiento hacia la entrada de la escuela, aferrándome con fuerza a mi paraguas sacudido por el viento, me preguntaba por qué alguien iba a dejar su cálido hogar en una noche tan fría y triste para venir a un taller sobre adolescentes.

El director del departamento de consejería me dio la bienvenida en la puerta y me introdujo en un aula donde aproximadamente veinte padres me esperaban sentados.

Me presenté, los felicité por atreverse a desafiar el mal tiempo y les entregué a todos etiquetas de identificación para que las completaran con sus nombres. Mientras escribían y charlaban unos con otros, tuve la oportunidad de estudiar el grupo. Era diverso -- casi tantos hombres como mujeres -- de diferentes procedencias étnicas, algunas parejas, algunos solos, algunos en trajes profesionales, algunos en jeans.

Cuando todos parecían estar listos, les pedí que se presentaran y dijeran algo sobre sus hijos.

Nadie vaciló. Uno tras otro, los padres describieron a sus chicos que tenían entre doce y dieciséis años de edad. Casi todos comentaron algo sobre la dificultad de tener una buena relación con los adolescentes en el mundo de hoy. Aun así, me parecía que la gente estaba siendo cautelosa, conteniéndose, asegurándose de no exponerse demasiado, o demasiado pronto en una habitación llena de gente extraña.

"Antes de seguir adelante," dije, "quiero asegurarles que cualquier cosa que discutamos aquí será confidencial. Cualquier cosa que se diga entre estas cuatro paredes debe quedar aquí. No es asunto de los demás el hijo de quién está fumando, bebiendo, ausentándose de la escuela, o teniendo sexo mucho antes de lo que hubiéramos deseado. ¿Podemos convenir todos en esto?"

Todos hicieron un gesto de asentimiento.

"Siento que somos compañeros en una emocionante aventura," continué. "Mi tarea será la de presentarles métodos de comunicación que puedan conducir a relaciones más satisfactorias entre padres y adolescentes. La tarea de ustedes será la de probar esos métodos, ponerlos en acción en sus hogares y luego informar al grupo qué sucedió. ¿Qué cosa fue útil? ¿Qué cosa no lo fue? ¿Qué funcionó y qué no? Uniendo fuerzas decidiremos cuáles son las formas más efectivas de ayudar a nuestros chicos a que hagan esa ardua transición de la niñez a la adultez."

Hice una pausa aquí para ver la reacción del grupo. "¿Por qué tiene que ser una 'transición ardua'?" protestó un padre. "No recuerdo haber pasado un momento tan difícil cuando era un adolescente. Y no me acuerdo de haberles dado a mis padres momentos difíciles."

"Eso es porque eras un chico fácil," dijo su esposa, sonriendo y dándole palmaditas en su brazo.

"Sí, bien, puede ser que haya sido más fácil ser 'fácil' cuando nosotros éramos adolescentes," comentó otro hombre. "Hoy suceden cosas de las que ni se oían entonces."

"Supongamos que todos regresamos a ese entonces," dije. "Pienso que hay cosas que podemos aprender de nuestra propia adolescencia que podrían darnos alguna idea de lo que nuestros chicos están experimentando hoy. Empecemos por tratar de recordar qué fue lo mejor de ese momento de nuestras vidas."

Michael, el hombre que había sido un 'chico fácil,' habló primero. "La mejor parte para mí eran los deportes y salir por ahí con amigos."

Otra persona dijo, "Para mí era la libertad de ir y venir. Tomar el metro solo. Ir a la ciudad. Subir a un autobús e ir a la playa. ¡Diversión total!"

Otros intervinieron. "Tener permiso para usar tacones altos y maquillarme y toda la excitación por los muchachos. Mis amigas y yo gustábamos del mismo chico y entonces era, '¿piensas que él gusta de mí o piensas que gusta de ti?' "

"La vida era fácil entonces. Podía dormir hasta el mediodía los fines de semana. No tenía preocupaciones tales como conseguir un trabajo, pagar la renta, mantener una familia. Y no tenía preocupaciones acerca del mañana. Sabía que siempre podía contar con mis padres."

"Para mí fue un tiempo para explorar quién era yo y de experimentar diferentes identidades y de soñar acerca del futuro. Era libre para fantasear, pero también tenía la seguridad de mi familia."

Una mujer sacudió su cabeza en desacuerdo. "Para mí," dijo con amargura, "la mejor parte de la adolescencia fue superarla."

Leí su etiqueta de identificación. "Karen," dije, "suena como si no hubiera sido la mejor etapa de tu vida."

"Realmente," dijo, "fue un alivio acabar con ella."

"¿Acabar con qué?" preguntó alguien.

Karen se encogió de hombros antes de responder. "Con preocuparme por ser aceptada . . . y con intentarlo mucho . . . y sonreírle mucho a la gente para gustarle . . . y con nunca encajar realmente . . . con sentirme siempre afuera."

Otros rápidamente se sumaron a su opinión, incluso algunos que apenas un momento antes habían hablado muy ardientemente acerca de sus años de adolescentes.

"Yo puedo identificarme con eso. Recuerdo sentirme muy torpe e insegura. Tenía sobrepeso entonces y odiaba la forma en que me veía."

"Sé que mencioné mi excitación por los muchachos, pero la verdad es que era más bien como una obsesión -- gustar de ellos, distanciarme de ellos, perder amigos por ellos. Los muchachos eran lo único en que pensaba y mis calificaciones lo demostraban. Casi no me gradué."

"Mi problema en esos días era la presión que ejercían otros chicos sobre mí para que hiciera cosas que yo sabía que eran incorrectas o peligrosas. Hice un montón de cosas estúpidas."

"Recuerdo que me sentía siempre confundido. ¿Quién soy? ¿Cuáles son mis gustos? ¿Qué me disgusta? ¿Soy auténtico o soy una vulgar imitación? ¿Puedo ser yo mismo y aun así ser aceptado?"

Me gustaba el grupo. Apreciaba su honestidad. "Díganme," les pedí, "durante esos años de montaña rusa, ¿hubo algo que sus padres dijeran o hicieran que fuera útil para ustedes?"

La gente buscó en sus recuerdos.

"Mis padres nunca me gritaron frente a mis amigos. Si hacía algo incorrecto, como llegar a casa realmente tarde, y mis amigos estaban conmigo, mis padres esperaban hasta que se hubieran ido. Después me daban mi merecido."

Cómo Hablar para que los Adolescentes Escuchen y Cómo Escuchar para que los Adol. Copyright © by Adele Faber. Reprinted by permission of HarperCollins Publishers, Inc. All rights reserved. Available now wherever books are sold.

Excerpted from Como Hablar para Que los Adolescentes Escuchen y Como Escuchar para Que los Adolescentes Hablen by Adele Faber, Elaine Mazlish
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