9780061161568

Ines Del Alma Mia / Ines of My Soul

by
  • ISBN13:

    9780061161568

  • ISBN10:

    006116156X

  • Format: Paperback
  • Publisher: HarperCollins Publications

Note: Supplemental materials are not guaranteed with Rental or Used book purchases.

Purchase Benefits

  • Free Shipping On Orders Over $35!
    Your order must be $35 or more to qualify for free economy shipping. Bulk sales, PO's, Marketplace items, eBooks and apparel do not qualify for this offer.
  • Get Rewarded for Ordering Your Textbooks! Enroll Now
List Price: $14.99 Save up to $13.97
  • Rent Book $4.99
    Add to Cart Free Shipping

    TERM
    PRICE
    DUE
    IN STOCK USUALLY SHIPS IN 24 HOURS.
    HURRY! ONLY 3 COPIES IN STOCK AT THIS PRICE

Supplemental Materials

What is included with this book?

  • The Used and Rental copies of this book are not guaranteed to include any supplemental materials. Typically, only the book itself is included. This is true even if the title states it includes any access cards, study guides, lab manuals, CDs, etc.

Summary

Isabel Allende, una de las autoras mis respetadas de la lengua espa?ola, nos trae una magistral novela que narra la vida de In?s Suirez, una temeraria conquistadora que contribuyo a la fundacion de la patria chilena Nacida en Espa?a, y proveniente de una familia pobre, In?s Suirez sobrevive a diario trabajando como costurera. Es el siglo diecis?is, y la conquista de Am?rica apenas comienza. Cuando un dia el esposo de In?s desaparece rumbo al Nuevo Mundo, ella aprovecha para partir en busca de ?l y escapar de la vida claustrofobica que lleva en su tierra natal. Tras el accidentado viaje que la lleva hasta el Peru, In?s se entera de que su esposo ha muerto en una batalla. Sin embargo, muy pronto da inicio a una apasionada relacion amorosa con el hombre que cambiari su vida por completo: Pedro de Valdivia, el valiente h?roe de guerra y mariscal de Francisco Pizarro. Valdivia sue?a con triunfar donde otros espa?oles han fracasado, y lleva a cabo la conquista de Chile. Aunque se dice que en aquellas tierras no hay oro, y que los guerreros son feroces, esto inspira a Valdivia aun mis ya que lo que busca es el honor y la gloria. Juntos, los amantes fundarin la ciudad de Santiago y liberarin una guerra sangrienta contra los indigenas chilenos en una lucha que cambiari sus vidas para siempre. Basada en una investigacion meticulosa, y contada con la pasion y el talento narrativo de Isabel Allende, In?s del Alma Mia es una obra de impresionante magnitud.

Excerpts

Ines del Alma Mia
Novela

Capítulo Uno

Soy Inés Suárez, vecina de la leal ciudad de Santiago de la Nueva Extremadura, en el Reino de Chile, en el año 1580 de Nuestro Señor. De la fecha exacta de mi nacimiento no estoy segura, pero, según mi madre, nací después de la hambruna y la tremenda pestilencia que asoló a España cuando murió Felipe el Hermoso. No creo que la muerte del rey provocara la peste, como decía la gente al ver pasar el cortejo fúnebre, que dejó flotando en el aire, durante días, un olor a almendras amargas, pero nunca se sabe. La reinajuana, aún joven y bella, recorrió Castilla durante más de dos años llevando de un lado a otro el catafalco, que abría de vez en cuando para besar los labios de su marido, con la esperanza de que resucitara. A pesar de los ungüentos del embalsamador, el Hermoso hedía. Cuando yo vine al mundo, ya la infortunada reina, loca de atar, estaba recluida en el palacio de Tordesillas con el cadáver de su consorte; eso significa que tengo por lo menos setenta inviernos entre pecho y espalda y que antes de la Navidad he de morir. Podría decir que una gitana a orillas del ríoJerte adivinó la fecha de mi muerte, pero sería una de esas falsedades que suelen plasmarse en los libros y que por estar impresas parecen ciertas. La gitana sólo me auguró una larga vida, lo que siempre dicen por una moneda.

Es mi corazón atolondrado el que me anuncia la proximidad del fin. Siempre supe que moriría anciana, en paz y en mi cama, como todas las mujeres de mi familia; por eso no vacilé en enfrentar muchos peligros, puesto que nadie se despacha al otro mundo antes del momento señalado. «Tú te estarás muriendo de viejita no más, señoray», me tranquilizaba Catalina, en su afable castellano del Perú, cuando el porfiado galope de caballos que sentía en el pecho me lanzaba al suelo. Se me ha olvidado el nombre quechua de Catalina y ya es tarde para preguntárselo—la enterré en el patio de mi casa hace muchos años—, pero tengo plena seguridad de la precisión y veracidad de sus profecías. Catalina entró a mi servicio en la antigua ciudad del Cuzco, joya de los incas, en la época de Francisco Pizarro, aquel corajudo bastardo que, según dicen las lenguas sueltas, cuidaba cerdos en España y terminó convertido en marqués gobernador del Perú, agobiado por su ambición y por múltiples traiciones. Así son las ironías de este mundo nuevo de las Indias, donde no rigen las leyes de la tradición y todo es revoltura: santos y pecadores, blancos, negros, pardos, indios, mestizos, nobles y gañanes. Cualquiera puede hallarse en cadenas, marcado con un hierro al rojo, y que al día siguiente la fortuna, con un revés, lo eleve. He vivido más de cuarenta años en el Nuevo Mundo y todavía no me acostumbro al desorden, aunque yo misma me he beneficiado de él; si me hubiese quedado en mi pueblo natal, hoy sería una anciana pobre y ciega de tanto hacer encaje a la luz de un candil. Allá sería la Inés, costurera de la calle del Acueducto. Aquí soy doña Inés Suárez, señora muy principal, viuda del excelentísimo gobernador don Rodrigo de Quiroga, conquistadora y fundadora del Reino de Chile.

Por lo menos setenta años tengo, como dije, y bien vividos, pero mi alma y mi corazón, atrapados todavía en los resquicios de lajuventud, se preguntan qué diablos le sucedió al cuerpo. Al mirarme en el espejo de plata, primer regalo de Rodrigo cuando nos desposamos, no reconozco a esa abuela coronada de pelos blancos que me mira de vuelta. ¿Quién es esa que se burla de la verdadera Inés? La examino de cerca con la esperanza de encontrar en el fondo del espejo a la niña con trenzas y rodillas encostradas que una vez fui, a la joven que escapaba a los vergeles para hacer el amor a escondidas, a la mujer madura y apasionada que dormía abrazada a Rodrigo de Quiroga. Están allí, agazapadas, estoy segura, pero no logro vislumbrarlas. Ya no monto mi yegua, ya no llevo cota de malla ni espada, pero no es por falta de ánimo, que eso siempre me ha sobrado, sino por traición del cuerpo. Me faltan fuerzas, me duelen las coyunturas, tengo los huesos helados y la vista borrosa. Sin las gafas de escribano, que encargué al Perú, no podría escribir estas páginas. Quise acompañar a Rodrigo—a quien Dios tenga en su santo seno—en su última batalla contra la indiada mapuche, pero él no me lo permitió. «Estás muy vieja para eso, Inés», se rió. «Tanto como tú», respondí, aunque no era cierto, porque él tenía varios años menos que yo. Creíamos que no volveríamos a vernos, pero nos despedimos sin lágrimas, seguros de que nos reuniríamos en la otra vida. Supe hace tiempo que Rodrigo tenía los días contados, a pesar de que él hizo lo posible por disimularlo. Nunca le oí quejarse, aguantaba con los dientes apretados y sólo el sudor frío en su frente delataba el dolor. Partió al sur afiebrado, macilento, con una pústula supurante en una pierna que todos mis remedios y oraciones no lograron curar; iba a cumplir su deseo de morir como soldado en el bochinche del combate y no echado como anciano entre las sábanas de su lecho. Yo deseaba estar allí para sostenerle la cabeza en el instante final y agradecerle el amor que me prodigó durante nuestras largas vidas. «Mira, Inés—me dijo, señalando nuestros campos, que se extienden hasta los faldeos de la cordillera—. Todo esto y las almas de centenares de indios ha puesto Dios a nuestro cuidado. Así como mi obligación es combatir a los salvajes en la Araucanía, la tuya es proteger la hacienda y a nuestros encomendados.»

La verdadera razón de partir solo era que no deseaba darme el triste espectáculo de su enfermedad, prefería ser recordado . . .

Ines del Alma Mia
Novela
. Copyright © by Isabel Allende. Reprinted by permission of HarperCollins Publishers, Inc. All rights reserved. Available now wherever books are sold.

Excerpted from Ines del Alma Mia by Isabel Allende
All rights reserved by the original copyright owners. Excerpts are provided for display purposes only and may not be reproduced, reprinted or distributed without the written permission of the publisher.

Rewards Program

Write a Review